lunes, 7 de marzo de 2011

Cementerio Judío Josejov, Praga, República Checa

En el viejo cementerio judío de Praga no hay lujosos panteones, ni monumentos de costosos mármoles, no hay flores, ni adornos, ni cruces, ni estatuas… allí solo encontraremos miles de lápidas amontonadas sin orden ni concierto, como si en un juego macabro hubiesen sido colocadas azarosamente por manos invisibles en lejanas noches oscuras y silenciosas.
Viendo el reducido espacio del cementerio, no nos salen las cuentas cuando nos dicen que allí hay enterrados más de cien mil judíos. En cambio, en el camposanto tan solo hay unas doce mil lápidas. Esto se debe a que el cementerio se les quedó pequeño y los judíos, sin la posibilidad de ampliarlo, tuvieron que recurrir a realizar los nuevos enterramientos sobre los ya existentes, añadiendo capas de tierra una y otra vez. En algunos lugares del cementerio se pueden contabilizar hasta once enterramientos unos sobre otros. Motivo también del aparente desorden de las lápidas.
Fotos: blog viajero
Cien mil judíos en un espacio reducido

El mágico desorden de la sucesión

Nunca Más?

                                                      Alegorías en el Cementerio Josejov

Cementerio de Staglieno, Génova, Italia

Cada vez más personas ofrecen tomas impresionantes de distintos cementerios a lo largo del mundo. En este caso el blog viajero ofrece fotos de este bello cementerio.
De él dicen que impresionó a personajes como Fiedrich Nietzsche y Mark Twain… algo que no sorprende cuando nos sumergimos en un mundo de figuras metafóricas que hacen referencia a la vida, la muerte, lo etéreo,…




La nostálgica evocación al silencio


La evocación se traduce en el dolor del lamento


El dolor que abate hasta los ángeles


El renacimiento como destino final


                                                                     Un diálogo con la muerte

domingo, 20 de febrero de 2011

Si Ud. es flojo o le falta el tiempo, ya ni siquiera debe preocuparse por limpiar las tumbas de sus muertos



Sería muy extraño que uno muriese sin dejar una herencia valorada en un mínimo de 1.000 dólares (lo que cuesta un entierro básico), que además ninguno de nuestros herederos dispusiera de esa cantidad para sufragar el entierro o que tuviera la cara dura de quedarse con la herencia y abandonar nuestro cadáver. Por lo visto, los usuarios de seguros funerarios piensan que es probable que se de alguna de esas circunstancias, por eso deciden pagar religiosamente la cuota mensual y quedarse más tranquilos.
Pero a estas mismas personas, que pagan ese seguro, parece no preocuparles lo que pasará con esa tumba tras su fallecimiento. Si no confían mucho en sus descendientes para que paguen su entierro, menos deben confiar en ellos para que luego vayan a limpiar su sepultura. Pero como eso no lo cubre el seguro, en principio deberán sufrir y rezar para que su lugar de reposo final, sea honrado como a ellos les gustaría.
Aunque ahora eso parece haber cambiado, ya que existen empresas dedicadas a la limpieza y mantenimiento de nichos, panteones y fosas. Eternalia es una de ellas y ofrece un completo servicio que, además de la limpieza, puede incluir la colocación de flores y velas en la tumba. Esta empresa trabaja en las provincias de Murcia y Alicante, pero deben existir cosas similares en el resto de España y el mundo.
Lo que no he podido ver en su web , es si aceptan el pago anticipado de esos servicios durante varios años, para que cuando el afectado fallezca alguien cuide de su sepultura. Suena bastante macabro el pagar para que limpien tu tumba cuando mueras, pero también suena bastante mal el pagar tu entierro mensualmente durante toda tu vida.
Otra necesidad creada por los hábiles ofertantes del poderoso campo funerario mundial.

Los cementerios olvidados de Manel Úbeda



Fruto de una extensa labor llevada a cabo en dos de los cementerios más antiguos de Barcelona, los de Montjuïc y Poble Nou, nace "Poco a poco el olvido", un trabajo de Manel Úbeda que puede contemplarse hasta finales de este mes en la galería Spectrum Sotos de Zaragoza. El proyecto muestra la bella y decadente arquitectura funeraria de las postrimerías del siglo XIX y de principios del XX de la ciudad condal, unas joyas olvidadas que cobran vida gracias al trabajo del fotógrafo catalán.
La veintena de imágenes que componen la exposición, todas en riguroso blanco y negro, fueron tomadas durante los años 2007 y 2008, pocos meses antes de que el ayuntamiento de Barcelona iniciara la restauración de parte del patrimonio arquitectónico funerario de la ciudad.

© Manel Úbeda
Las copias permiten al espectador fijarse en las ricas texturas de piedras, mármoles y granitos, así como apreciar hasta la más pequeña huella que el tiempo ha labrado en estos materiales. Una línea de trabajo austera y sugerente a la vez, en la que el espectador descubre, imagina y siente.
© Manel Úbeda
Úbeda, que ha articulado buena parte de sus trabajos fotográficos en una Barcelona desaparecida, de rastros y recuerdos, disecciona con su mirada sobria estos dos cementerios plagados de huellas olvidadas y construye unas imágenes llenas de poesía, vivas y táctiles, ajenas ya a la estampa de la muerte.

© Manel Úbeda











Más necroturismo: recorridos nocturnos en Cusco

A partir de abril, el histórico cementerio de la Almudena, en Cusco, abrirá un circuito turístico nocturno, según señalaron funcionarios de la Sociedad de Beneficencia Pública de Cusco.
Por su parte, la Beneficencia viene coordinando con la Dirección Regional de Cultura para la implementación de un sistema de iluminación en los mausoleos de los cuarteles derecho e izquierdo a los que se accede por el Arco de la Confederación Perú - Bolivia del recinto. En esa zona, se encuentran mausoleos hechos en mármol y piedra con figuras de ángeles, cruces, citas bíblicas, personajes en llanto. También se pueden encontrar las tumbas de grandes personalidades cusqueñas como el artista Mariano Fuentes Lira, Humberto Vidal Unda, quien fomentó el Inti Raymi, la escritora Clorinda Matto de Turner, entre otros.

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sábado, 19 de febrero de 2011

Un poco más sobre los grandes cementerios latinoamericanos

América cuenta con camposantos que son verdaderas joyas. La Recoleta, en Buenos Aires, ya forma parte de los circuitos turísticos. Sin olvidar el Cementerio Colón de La Habana y el Presbítero Maestro de Lima, algo más desconocido
Hay cementerios que parecen monumentos y atraen visitas de admirados turistas, amantes del arte y la arquitectura. Así sucede con el Père Lachaise de París, o la mítica Ciudad de los Muertos de El Cairo.
También América cuenta con camposantos que son verdaderas joyas, unas más conocidas que otras. La Recoleta, en Buenos Aires, ya forma parte de los circuitos turísticos; en menor medida, el Cementerio Colón de La Habana y el Presbítero Maestro de Lima, este último el más desconocido.
Todos ellos fueron construidos en el siglo XIX, y responden a momentos de prosperidad vivida en sus respectivos países. La burguesía y la aristocracia consideraba entonces de buen tono ser enterrada en medio del lujo y el arte, y por ello los cementerios son conjuntos de lo más eclécticos de los movimientos artísticos de ese siglo en el que se copiaron sin rubor los estilos arquitectónicos de épocas pretéritas.


ÚLTIMA MORADA DE ‘EVITA’ PERÓN

El Cementerio de la Recoleta está ubicado en el selecto barrio de Recoleta y debe su nombre a la orden religiosa de los Recoletos, que a inicios del siglo XVIII se establecieron en ese lugar, donde levantaron el convento y la iglesia de Nuestra Señora del Pilar y cuya huerta fue convertida en 1822 en la primera necrópolis pública de la capital argentina.
La epidemia de fiebre amarilla de la década de 1870 convirtió a este cementerio en última morada de la burguesía porteña que por el mal abandonó el sur de la ciudad y adoptó el barrio de Recoleta, que aún conserva aires aristocráticos.
El predio tiene unas cuatro mil 800 bóvedas distribuidas en 54.843 metros cuadrados y alberga un importante patrimonio arquitectónico y artístico.
Por su monumentalidad, una de las bóvedas más visitadas por los turistas es la de la familia Dorrego Ortiz Basualdo, una capilla de estilo francés, con profusos detalles artísticos.
Pero la tumba más visitada es la de Evita, la segunda mujer del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón, una bóveda en la que la gente constantemente deja flores y mensajes para la “abanderada de los descamisados”.



MAGIA Y PELIGRO EN EL PRESBÍTERO MAESTRO

La necrópolis del Presbítero Maestro en Lima debe su nombre al clérigo vasco Matías Maestro, impulsor de este magno camposanto que fue inaugurada en 1808, en las postrimerías del virreinato español en Perú, que expiró en 1816.
Con una extensión de veinte hectáreas y una “población” de 215.623 difuntos sepultados en nichos, tumbas, mausoleos y capillas, muchas de ellas coronadas con imponentes esculturas de ángeles y santos, el cementerio no creció más por verse encajonado entre un cuartel militar y una vía férrea.
Fueron años negros para el Presbítero Maestro: sus 800 mausoleos sufrieron abundantes robos y saqueos de lápidas y esculturas, hasta que en 1999 la Beneficencia de Lima se hizo cargo del lugar, puso seguridad en los accesos al camposanto y emprendió un original programa de visitas nocturnas llamado “Jueves de Luna Llena”.
Dos veces al mes, estas visitas guiadas por historiadores, arquitectos o literatos atraen a los turistas por entre los nichos y las tumbas en medio de la noche, apenas alumbrados por el cielo lechoso de Lima, en un ambiente mágico que tiene mucho de espectral.
Sin embargo, las visitas libres al Presbítero Maestro como una atracción más de la Lima monumental son todavía escasas: pese a que la entrada solo cuesta cinco soles (menos de dos dólares), la peligrosidad del barrio y la lejanía de los demás circuitos turísticos hacen de las excursiones a este rico cementerio un capricho un tanto arriesgado.


GIGANTESCO CAMPOSANTO EN LA HABANA

El Cementerio Cristóbal Colón de La Habana es considerado el más grande de América con sus 56 hectáreas, que albergan un verdadero museo de arte funerario a cielo abierto, por la variedad de obras que acoge, con altos valores artísticos, históricos, artísticos y arquitectónicos.
Ricos mármoles italianos, herrerías y cristales policromados asombran junto a la convergencia de estilos desde el gótico, el eclecticismo europeo, la naturalidad del neoclásico y la estilización del modernismo empleados en la construcción de suntuosos panteones.
Cientos de turistas visitan diariamente la instalación atraídos por los ángeles, las “madonnas” y los querubines que pueblan sus avenidas, o por los fastuosos conjuntos como la réplica de La Pietà de Miguel Ángel o el que reproduce un castillo español.
Se calcula que allí están enterrados al menos un millón de personas, entre ellos conocidas personalidades de la política y la intelectualidad.
Pero lo más llamativo del camposanto son las extravagancias que tuvieron algunos vivos antes de ser sepultados: así, un panteón que simula ser una pirámide egipcia acoge los restos de un famoso arquitecto, o la escultura en mármol que reproduce la ficha del doble tres del dominó tiene sepultados los huesos de una fanática de este juego fallecida por infarto tras perder una partida.
Una pieza de ajedrez, un Rey de más de un metro de alto, marca el lugar donde reposan los restos el monarca de los trebejistas cubanos, José Raúl Capablanca.


Entérese...
Todos ellos fueron construidos en el siglo XIX, y responden a momentos de prosperidad vivida en sus respectivos países. La burguesía y la aristocracia consideraba entonces de buen tono ser enterrada en medio del lujo y el arte.
En La Recoleta, la tumba más visitada es la de Evita, la segunda mujer del tres veces presidente argentino Juan Domingo Perón, una bóveda en la que la gente constantemente deja flores y mensajes para la “abanderada de los descamisados”.
La necrópolis del Presbítero Maestro en Lima debe su nombre al clérigo vasco Matías Maestro, impulsor de este magno camposanto que fue inaugurada en 1808, en las postrimerías del virreinato español en Perú, que expiró en 1816.

Entierros de indigentes: y luego dicen que la muerte nos iguala a todos


Luego de calificar los entierros de indigentes en el Condado de Cook como “horribles”, el alguacil Thomas Dart pidió el jueves un alto a las prácticas de enterrar varios cuerpos en un cofre y limitaría el número de los que pueden ser apilados uno encima del otro.
Dart dijo que los cuerpos de hasta 26 bebés fueron colocados en la misma caja de madera junto con extremidades y huesos no identificados, y enterrados a principios de mes en el cementerio Homewood Memorial Gardens, el cual cuenta con el contrato condal para los entierros indigentes.
“Pagado por los contribuyentes, cientos de estos entierros se realizan anualmente en cementerios privados, donde se ha creado una colina como resultado de los apilados antes de que se descompongan uno sobre otro”, dijo Dart en un comunicado.
Una nota en el diario Chicago Tribune en 2009 describió cómo los indigentes son enterrados en fosas sin marcas. Las zanjas, en las que se pueden acomodar hasta 24 féretros en cada una, delimitan el perímetro del cementerio.
“Colectivamente, tratamos a esta gente como si fueran desechos. Seguimos haciéndolo”, señaló Dart en una conferencia de prensa.
Dart dijo que esas prácticas “amenazan con impedir” las investigaciones criminales porque es difícil ubicar e identificar los cuerpos —un argumento rechazado por el cementerio.
Dart dijo que a la Policía no se le requiere tomar una muestra de ADN antes de entregar el cuerpo para ser enterrado. “Aunque se toma una muestra de sangre, esa muestra no se envía ninguna base de datos y pierde su utilidad luego de algunos años”, comentó Dart. “A la fecha, la oficina del Alguacil tiene docenas de casos pendientes e investiga cuales podrían, en algún punto, ser relacionados a cualquiera de los cuerpos sin identificar o indigentes apilados en el montículo de entierro”.
El alguacil dijo que apoya una propuesta patrocinada por el representante estatal William Cunningham (D-Chicago) que requeriría a los forenses obtener una muestra de ADN de los cuerpos sin identificar antes de ser enterrados, y colocar una placa de metal para identificar al cuerpo.
Dart también pidió audiencias antes de que el condado renueve su contrato con Homewood Memorial Gardens, que tiene el contrato desde 1980. El cementerio recibe $167,300 por el entierro de todos los indigentes —y al condado se le cobra por ataúd. Durante 30 años, el condado promedia 250 entierros de indigentes anuales, cifra que bajó a 137 el año pasado, señaló Dart.
El contrato requiere que el cementerio provea una ubicación exacta de todos los entierros de indigentes, pero Dart dice que sus investigadores se enteraron de que no hay un sistema de ubicación y “el personal del cementerio simplemente utiliza árboles muertos en los predios del cementerio para dar descripciones vagas de ubicaciones aproximadas para ubicar un cuerpo cuando se les solicita”.

Pero el cementerio negó los señalamientos de Dart y dijo que mantiene un sistema de ubicación para los cuerpos de indigentes.
El cementerio también tiene tarjetas de archivo como lo solicita el contrato del condado, según Tom Flynn, presidente de Homewood Memorial Gardens. Las tarjetas incluyen la información de los cuerpos, como sus nombres, los cuales son proporcionados por el forense del Condado de Cook, señaló Flynn.
“La oficina del forense recibe incluso una ubicación de toda la gente cuando enviamos la factura”, agregó Flynn. “No sé de donde él (Dart) obtuvo su información… Creo que esta mal informado”.
Agregó que la gente en el cementerio ha mostrado a Dart los mapas de ubicación y las tarjetas en el archivo. Agregó que tienen una buena relación con los funcionarios condales.
“Nunca hemos tenido una queja por parte de la oficina del forense o, hasta donde sé, de la oficina del Alguacil”, señaló Flynn. “Creo que lo que dijeron es algún tipo de confusión”.
Flynn añadió que apoya la idea de Dart de tener evidencia de AND de los cuerpos, pero dijo que tendría que hacerlo la oficina del forense. Agregó que el cementerio no podría involucrarse en eso.
“La idea es maravillosa, todo lo que puedan hacer para ayudar a identificar a una persona perdida es maravilloso… lo apoyamos”, comentó Flynn. “No habríamos tenido idea de cómo hacer algo así”.

Hermoso óleo del Cemenetrio de Chacarita en Buenos Aires

Una crónica sobre el cementerio de Elche

Texto: María Pomares
Corría el mes de agosto de 1811 cuando comenzaron a saltar las alarmas. Importada por el cuadro de un regimiento de catalanes procedentes de Cartagena al que se le dio alojamiento en Elche, la epidemia de fiebre amarilla poco a poco empezó a tomar el control de la villa (el título de ciudad no llegaría hasta 1871), hasta superar los 400 muertos diarios a finales de septiembre de aquel desdichado año. Incluso Pedro Ibarra sentencia en su "Historia de Elche" que fue "la epidemia más terrible que registran nuestros anales".

Hasta entonces, lo habitual era enterrar a los fallecidos en los cementerios anexos a las iglesias y en algunos casos también dentro, pese al riesgo que ello suponía. Sin embargo, la situación cambió aquel mes de agosto de 1811. Y es que aquel devastador episodio de fiebre amarilla obligó a trasladar a los fallecidos a grandes zanjas que se abrieron en lo que hoy es el Cementerio Viejo. Fue así como empezó a escribirse la historia de este mítico camposanto ilicitano que hoy, dos siglos después, se ha convertido en un conjunto patrimonial que refleja la historia de Elche y de los ilicitanos.

Por ello, coincidiendo con esta efemérides, y consciente de su valor social, cultural, histórico, antropológico y patrimonial, el Ayuntamiento editará en primavera un díptico con un itinerario que permite conocer al visitante los personajes ilustres que allí reposan así como las construcciones singulares levantadas durante este tiempo.

El concejal de Cementerios, Carlos Ávila, indica que "los cementerios se han convertido en los últimos años en un recurso turístico alternativo que se suma a la oferta existente, ya que fusionan historia, arte y memoria, y, de hecho, ya son muchas las ciudades que los incluyen en sus rutas turísticas". En este sentido, reconoce que "el Cementerio Viejo es muy modesto en comparación a otros, pero creemos que tiene un gran valor patrimonial, y de ahí la importancia de conservarlo e incluso de editar este folleto".

El díptico incluirá un plano del camposanto en el que se destacará una decena de nombres de personas que tuvieron relevancia por diversos motivos y otros tantos panteones de gran valor arquitectónico. El folleto, además, incluirá una breve biografía de los personajes seleccionados o algunos de los datos más relevantes del diseño en el caso de las construcciones.

En la actualidad, se está trabajando en la confección del documento. No obstante, algunas de las paradas obligatorias que incorporará la pequeña guía serán las de las tumbas de Pedro Ibarra, escritor, arqueólogo, bibliotecario, pintor, archivero municipal y cronista de la ciudad de Elche, fallecido en 1934; Ramón Lagier o "Capitán Lagier", como se le conocía en la ciudad, que fue un capitán de comercio marítimo que recibió distinciones de Francia e incluso de Guillermo de Prusia por sus "heroicas acciones", y que murió en 1897; el músico y compositor Alfredo Javaloyes, autor del pasodoble "El Abanico", que falleció en 1944; el industrial José María Buck, desaparecido en el año 1912; o Luis Gonzaga Llorente y de las Casas, diputado provincial, alcalde de Elche, fundador del Casino y promotor del Teatro Llorente, que falleció en 1895.

Precisamente el panteón de Luis Gonzaga Llorente, de propiedad municipal, será uno de los que también aparezca en el folleto. De la segunda mitad del siglo XIX y en la calle principal, en la de Los Ángeles, las sepulturas están por encima del nivel de la tierra y están protegidas por una estructura que se asemeja a un palio. Por otro lado, y al contrario de lo que suele ser habitual en los panteones ilicitanos de aquella época, no está hecho de piedra bateig, sino de ladrillo cerámico. Además, el nicho de Luis Gonzaga Llorente incorpora en su lápida motivos e inscripciones que recuerdan a la que fue su gran pasión: el teatro.

También el panteón de la familia Cisneros Ruiz de la Escalera, situado en la calle San Salvador, de la segunda mitad del siglo XIX, de titularidad municipal y que en la actualidad se está restaurando, se incorporará al díptico. Las sepulturas son subterráneas y la construcción está realizada en piedra bateig. En la parte superior, incorpora un blasón y el conjunto tiene forma de barco que incluso cuenta con adornos que evocan las olas del mar, algo que se explica por el hecho de que es allí donde está enterrado el capitán Lagier. El concejal explica que "es un panteón único en este cementerio por su estilo". Además, en esta construcción "descansa" Sor Josefa Alcorta y Uranga, superiora durante 49 años del Hospital de la Caridad y fallecida en 1925. Y es que la familia acabó cediendo la construcción a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, como consta en una placa que se puede ver en la puerta que da acceso a las sepulturas.

Finalmente, el Monumento en Memoria de los Defensores de la Libertad y la Democracia Fusilados entre 1939 y 1940, obra de Andreu Castillejos, será otras de las paradas que incorpore el documento que está diseñando el Ayuntamiento.

A medio plazo, la intención de los responsables municipales, como asegura el edil de Cementerios, es restaurar la antigua ermita, situada junto a la entrada principal, y habilitar allí una sala de exposiciones en la que se puedan ver fotografías antiguas del camposanto, pero que al mismo tiempo haga las veces de punto de información en el que se puedan conseguir los folletos, que, no obstante, también estarán disponibles en la Oficina de Turismo y en la web municipal. Sin embargo, Ávila alerta de que "en estos momentos lo prioritario es continuar con las labores de restauración y conservación de los panteones".



Orígenes

Los primeros enterramientos en el Cementerio Viejo se produjeron en lo que hoy es la entrada del cementerio. A partir de ahí, la contrucción fue creciendo y se fue estructurando en torno a cuatro patios con nombres de parroquias ilicitanas, aunque ahora sólo se conserva uno de ellos, el de Santa María, que es donde se ha emplazado el jardín del Recuerdo. "La intención es crear un pequeño espacio en el que la gente pueda pasear o aislarse del cementerio gracias a los cipreses que se han plantado y que, cuando crezcan, harán de pantalla", apunta Ávila. El resto de los patios fueron desapareciendo con la progresiva construcción de nichos.

Por otro lado, una de las primeras lápidas de las que se tiene constancia es de 1812, pertenece a un joven de 16 años y se conserva en los almacenes del MAHE.



Unas 15 parcelas para construir panteones

En estos momentos, también se está procediendo a restaurar las cruces de piedra que hay en el cementerio y algunos nichos en ruina, e incluso se van a poner a la venta en torno a una quincena de parcelas para que los interesados puedan construir allí panteones. No obstante, según la ordenanza que se aprobó en el último Pleno, los interesados deberán presentar un anteproyecto de la construcción. "Se aceptará todo proyecto que pueda aportar algo al cementerio, sea del estilo que sea, pero debe referirse a una parcela concreta y debe tener un valor artístico o arquitectónico", indicó Carlos Ávila, quien también concretó que "todos los interesados en la adquisición de alguna parcela pueden pasarse ya por el Negociado de Cementerios".




martes, 15 de febrero de 2011

El maravilloso mundo de los tillos, tapillas, chapas, bottle caps, etc... de cervezas evidentemente

A continuación una pequeña historia reciente de las cervezas ecuatorianas a través de sus tillos, tapas, chapas o bottle caps.

La antigua cervecería Sudamericana de Alvarito y su producto Biela


Ambev y sus cervezas Brahma, vistosos tillos y mal producto...

La ntigua cerveza rockera Clausen


                                             La actual monarca de los bares de rock: Dorada



                                       La mejor cerveza ecuatoriana: una pequeña historia en tillos



                                        La insignia ecuatoriana: Pilsener en sus recientes trajes